brama la triste mar, y cual quebrada

ola, suena, si da en alguna roca.

«¡Oh potestad divina sublimada!,»

dijo mi corazón y helada boca:

«¡Qué castigo la mar nos representa,

»que mayor cosa es ésta que tormenta!»

»Antes de decir más, una figura

en el aire se muestra tosca y válida,

de disforme y grandísima estatura,

con el rostro cargado y barba escuálida;