»los dos amantes míseros entrarse

»en la implacable y férvida espesura:

»allí verán las piedras ablandarse

»con lloroso dolor, lástima pura,

»y abrasadas las almas tomar vuelo

»de la prisión mortal al alto cielo.»

»Adelante pasaba el monstruo horrendo

contando nuestros hados, cuando, alzado,

dije: «¿Quién eres tú, que ese estupendo

»cuerpo el rostro me tiene demudado?»