La boca y ojos negros retorciendo,
dando un grito espantoso muy airado,
me respondió con voz triste, pesada,
como a quien la pregunta no le agrada:
«Yo soy aquel oculto y grande cabo
»a quien llamáis vosotros Tormentorio,
»que nunca a Ptolomeo, Pomponio, Estrabo,
»Plinio y cuantos pasaron fué notorio:
»yo toda la africana costa acabo
»en este nunca visto promontorio