»de este cuerpo; besé sus ojos bellos,
»su boca, sus mejillas, sus cabellos.
»Mas ¡ay!, que el gran dolor la habla apoca;
»que creyendo abrazar a la que amaba,
»abrazado me hallé con una roca
»de duro monte y de espesura brava:
»juntando con la peña frente y boca,
»que por el rostro angélico apretaba,
»sin sentido quedé, quebrado el casco,
»hecho junto al peñasco otro peñasco.