muéstrase de esperanza el pecho falto
de los que de un madero nos fiamos,
cuando, del esperar desesperado,
fué de una novedad alborotado.
»Ya que la flota llega cerca al puerto
do las playas y valles bien se veían,
en un río, que corre al mar abierto,
mil bateles entraban y salían:
alegría muy grande fué por cierto
encontrar con personas que sabían