hicimos de esta costa algún desvío,

engolfando en el medio nuestra armada;

porque, soplando Noto manso y frío,

no nos cogiese el agua represada

de la costa que un seno allí hacía

hacia donde Zofala el oro envía.

»Pasado este peligro, el mástil alto

al sacro Nicolás encomendamos,

y a do hace en la costa el mar asalto

la proa de una y otra nao inclinamos: