tocas en la cabeza: y navegando,
añafiles y flautas van tocando.
Con paños y con manos señalaban
a nuestros Lusitanos que esperasen;
ya las proas ligeras se inclinaban
para que junto de ellas amainasen;
la gente y marineros trabajaban,
como si aquí sus males se acabasen,
en recoger del mástil la vela alta;
y al soltar de la amarra, el mar la asalta.