tan ásperos los hizo, tan austeros,

tan rudos y de ingenio tan avieso,

que a muchos se les da muy poco de eso.

Agradezca a las Musas nuestro Gama

el amor patrial que las obliga

a dar nombre a los suyos con la fama

de la ilustre y la bélica fatiga,

que él, ni el que de su estirpe ser se llama,

a la Musa no tiene tan amiga,

ni las hijas del Tajo, que dejasen