y con esto se va sobre seguro.

Las ondas navegaban del Oriente

en el inmenso mar, y divisaban

los tálamos del Sol, que nace ardiente,

y casi sus deseos se acababan;

mas Baco airado, que en el alma siente

las venturas que allí se aparejaban

a la gente del Luso, de ellas dina,

arde, muere, blasfema y desatina.

El cielo veía estar determinado