de hacer de Lisboa nueva Roma:
no lo puede estorbar, que destinado
está del gran poder que el mundo doma:
a la tierra bajó desesperado,
nuevo remedio en ella busca y toma,
entra el húmero reino y vase al fuerte
de aquel a quien le cupo el mar en suerte.
Lo más íntimo entró de las profundas
cavernas altas donde el mar se esconde,
de do las olas salen furibundas