empresas tan soberbias, que me temo

serán del cielo y agua Lusitanos

los dioses, y nosotros los humanos.

»Veis ahora la poca y flaca gente

que de un vasallo mío nombre toma,

con soberbia de pecho y alta frente

a vos y a mí y al mundo todo doma:

ved cómo corta el mar del Oriente,

a do jamás llegó fuerza de Roma:

ved cómo, el reino de agua sojuzgando,