por el tranquilo mar su larga rota.

Era cuando la luz del claro día

del hemisferio Eoo está remota;

los del cuarto de prima se acostaban,

y al segundo los otros despertaban.

Del gran sueño vencidos, mal despiertos,

bocezando a menudo se albergaban

por sobre las antenas, descubiertos

sin defensa a los vientos que soplaban;

los ojos con trabajo grande abiertos,