que pican y las riendas sueltan luego,
bajan las lanzas, salta en tierra el fuego.
»El tropel de caballos al encuentro
retumbar hace el bajo y hueco suelo:
a nadie el corazón le cabe dentro
del pecho con temor y con recelo:
cuál de la silla vuela al hondo centro;
cuál de tierra la cara vuelve al cielo,
cuál en rojas las armas tiñe blancas,
cuál con yelmo y penacho da en las ancas.