Todos del que contaba están colgando,

y el maestre del aire, tras quien anda,

el silbo toca a priesa, despertando

los marinos de una y otra banda;

y porque el viento viene refrescando,

los trinquetes de proa coger manda:

«Alerta, grita, alerta, que recrece

el viento de la nube que parece.»

No eran los trinquetes aun plegados

cuando les sobrevino la procela: