La nao grande en que va Paulo de Gama

por el medio llevaba el mástil roto;

anegada la gente al cielo clama,

pidiendo ayuda a Dios con lloro y voto;

por el aire también voces derrama

toda la nao de Coello, aunque el piloto

tuvo al venir del viento tanto tiento

que primero amainó que diese el viento.

A veces a las nubes los subían

las olas de Neptuno furibundo;