Tú que al triste Israel refugio diste
en medio de las aguas eritreas,
Tú que libraste a Pablo y defendiste
de peligrosas sirtes y ondas feas
y guardaste con hijos al segundo
poblador del vacío y yermo mundo:
»Si tengo nuevos miedos peligrosos
de otra Escila y Caribdis ya pasados,
otras sirtes, bajíos arenosos,
otros Acroceraunios infamados,