Y luego que la Aurora sonrosada
los rayos esparció de sus cabellos
en el sereno cielo, dando entrada
al Sol, que despertó por sólo vellos,
comienza a embanderarse nuestra armada
con gallardetes mil de seda bellos,
por recibir con fiestas y alegría
al regidor que a verla se partía.
Venía con su gente navegando
a ver las naos ligeras lusitanas,