no con varios deleites infinitos

que afeminan los pechos generosos,

no con nunca vencer los apetitos

que la fortuna tiene tan mimosos,

que no sufre a ninguno dar un paso

por obra de virtud que no sea escaso.

Mas con ganar con fuerzas de su brazo

honra que con razón la llame propia,

poniéndose de acero el fuerte lazo,

sufriendo mil miserias con inopia,