venciendo el torpe frío en el regazo
del Sur, y los calores de Etiopia,
tragando, aunque corrupto esté, el sustento
templado con un arduo sufrimiento.
Con mostrar al peligro en el semblante
una seguridad de pecho entero,
al pasar la pelota por delante
llevando pierna o brazo al compañero:
esto hará que el pecho se levante
despreciando las honras y dinero,