la tierra de oro y piedras abundante.

¡Oh vosotros, del Luso estirpe clara,

que tan pequeña parte sois del mundo,

del mundo, mas ¿qué digo?, de la rara

partícula que cerca el mar profundo!

Vos a quien ni la muerte sujetara,

ni estorbó a conquistar el pueblo inmundo

la ambición, ni codicia, ni obediencia,

a la que está en el cielo por esencia:

Portugueses, tan pocos como fuertes,