que al flaco poder vuestro no mirando,
a costa vais de vuestras tristes muertes
la ley de vida eterna dilatando:
echadas son del cielo ya las suertes,
que por más que os veáis ir apocando,
por vos se ensalzará la ley más alta,
que Cristo a la humildad pequeña exalta.
Ved de Alemania el pérfido ganado,
que por tan largos campos se apacienta,
del sucesor de Pedro rebelado,