y no contra Cinifio y Nilo, ríos
enemigos del nombre antiguo santo?
Allí se han de probar la espada y bríos
en quien de nuestra Iglesia abate el canto:
de Carlos, de Luis el nombre y tierra
heredas, no las causas de la guerra.
Pues ¿qué diré de aquellos que en regalos
que el ocio vil al mundo trae consigo,
tan sin sentido cual Sardanapalos,
viven sin el temor de haber castigo,