sin saber que es contrario Dios de malos,
sin ver que el pueblo fuerte es su enemigo?;
contigo hablo, Italia, zambullida
en vicios mil, de ti propia homicida.
¡Oh, míseros cristianos! ¿Por ventura
sois de Cadmo los dientes esparcidos,
que os dais unos a otros muerte dura,
siendo todos de un vientre producidos?
¿No miráis la divina Sepultura
poseída de perros, que así unidos