en castigar los pechos inhumanos
os gloriad de un pecho fuerte astuto,
y no queráis loores arrogantes
en ser contra los vuestros muy pujantes.
Mas en tanto que ciegos y sedientos
andáis de vuestra sangre, gente insana,
no faltarán cristianos ardimientos
en esta poca gente Lusitana:
en África ya tiene sus asientos,
en Asia es más que todos soberana,