y ya en el Nuevo Mundo campos ara,

y si más mundo hubiera, allá llegara.

Y veamos en tanto qué acontece

a aquellos tan famosos navegantes,

después que el blando amor les enflaquece

las fuerzas a los vientos repugnantes;

ya que en la larga tierra se aparece

el fin de sus porfías tan constantes,

donde van a sembrar la ley del cielo

por coger santo fruto al nuevo suelo.