o fué ya señalado de su hierro
y fortuna lo trajo a tal destierro.
En viendo el mensajero, con jocundo
rostro, como quien sabe lengua hispana,
le dice: «¿Quién te trujo al nuevo mundo,
tan lejos de tu patria Lusitana?»
«Abriendo, le responde, el mar profundo,
por donde nunca vino gente humana,
venimos a buscar la gran corriente
del Indo, do la ley de Dios se aumente.»