rígelo un capitán de frente lisa,

que con floridos tirsos peleaba:

por él edificada estaba Nisa

en riberas del río que manaba,

tan propio que, si Sémele lo viera,

al pronto ser su hijo conociera.

Adelante bebiendo seca el río

muy grande multitud de asiria gente,

sujeta al femenino señorío

de una tan bella como incontinente: