allí tiene a su lado nunca frío

esculpido el feroz jinete ardiente

con quien tendría el hijo competencia.

¡Amor nefando, bruta incontinencia!

De aquí más apartadas volteaban

las banderas de Grecia glorïosas

tercera monarquía, y sojuzgaban

aun las aguas gangéticas undosas:

de un capitán mancebo se guiaban,

de palmas rodeado valerosas,