»Mas nos dijo la mágica cïencia
que para declinar fuerza tamaña
no valdrá de los hombres resistencia,
que contra Dios no vale industria o maña;
mas dice que la bélica excelencia,
en guerra y paz, de aquesta gente extraña
será tal, que será en el mundo oído
el vencedor, por gloria del vencido.»
Así hablando, entraban por la sala
donde el emperador grande reposa