en una rica cama, a quien no iguala

en precio ni labor la más costosa:

el recostado bulto en sí señala

una majestad sacra poderosa:

un paño de oro viste, y la cabeza

con rubíes y diamantes la adereza.

Bien junto de él un viejo está presente,

de rodillas, que da de cuando en cuando

la verde hoja de la hierba ardiente

que el rey la está en la boca destilando: