so pena de no ser agradecido.
No creáis que daré a ninguno fama
de los que el bien común y rey pospone
a su propio interese, con que infama
la ley que Dios y el rey al reino pone:
codicioso ninguno no me llama
por más que con sus cargos se me entone,
por poder con sus torpes ejercicios
usar más largamente de sus vicios.
Ni el que de su poder usa bastante