pagarle su trabajo al que es sirviente;
y el que siempre con poco experto pecho
quiere venderse al pueblo por prudente,
tasando con su mano, torpe, escasa,
los trabajos ajenos que él no pasa.
Aquellos cantaré que aventuraron
por su Dios y su rey la amada vida,
do perdiéndola, en fama la ganaron,
con gloria de sus obras merecida.
Apolo y Musas que me acompañaron