en tierra de un ilustre ayuntamiento,
el regidor camina a su aposento.
Mas viendo desde el cielo el gran Tebano,
de la paterna corva renacido,
aqueste bando nuestro Lusitano
ser del moro envidioso aborrecido,
un engaño revuelve falso, insano,
con que de todo quede destruído,
y en cuanto allá en el pecho el hecho urdía,
esto consigo a sí, sin sí, decía: