dádivas, a los que eran principales;

con razones notables y discretas

alborotan las gentes naturales:

dicen que estas naciones inquietas,

de los mares huyendo occidentales,

viven de solo robo y ladronicio,

sin ley, sin rey, sin virtud y con vicio.

¡Oh, cuánto debe el rey que bien gobierna

ver que sus consejeros y privados

sean de ciencia y de virtud interna