y de sincero amor y fe dotados!
Que como está en la silla más superna,
mal puede de negocios apartados
tener noticia cierta, o más entera,
que la que da la lengua consejera.
Ni me parece justo que el rey tanto
se pague de conciencia limpia y cierta,
que ande a buscar el pobre humilde manto
do la ambición acaso está encubierta:
que el que está en su rincón con pecho santo,