aquello que tan mal el rey pensaba,
con alta confianza, cual conviene,
con que seguro crédito alcanzaba,
que Venus Acidalia le influía,
al rey su sano pecho descubría:
«Si el primer yerro que la gran malicia
humana acometió en la edad primera
no causara que el vaso de nequicia,
azote cruel de gente verdadera,
sembrara una perpetua inimicicia