con ardiente deseo pretendieron
saber qué fin tenían, dónde estaban,
las últimas riberas que lavaban.
»Concepto digno fué del ramo claro
del venturoso rey que aró primero
la mar por ir a echar del nido caro
de Abila al morador que fué postrero:
aqueste, con su industria e ingenio raro,
con un madero junta otro madero
y descubre la parte que está clara