adivinar peligros y evitarlos;

con militar ingenio y sutil arte

entender los contrarios y engañarlos;

creer a todos con prudencia rara

y no decir después: ¿Quién tal pensara?

Insiste el malabar en que esté preso

hasta ver junto a tierra nuestra armada:

él, constante en el trance más avieso,

sus amenazas tiene casi en nada:

que él quiere sobre sí tomar el peso