a la tierra volver do le cogiese
el Catual, al puesto ya llegado,
de asiento se dejó estar sosegado.
En las naos se queda vagoroso
hasta ver lo que el tiempo descubría,
que no se fía ya del codicioso
regidor que a sobornos atendía.
Vea ahora el juicio curïoso
cuánto en el rico y pobre puede hoy día
el interés, la sed torpe, enemiga,