del dinero, que a todo nos obliga.
A Polidoro mata el rey Treício,
por quedarse señor de su tesoro;
cogió por el fortísimo edificio
su hija a Acrisio aquella lluvia de oro;
pudo tanto en Tarpeya aqueste vicio
que por él granjeó perpetuo lloro,
pues por él al contrario le dió entrada
y muere en pago de él casi ahogada.
Éste rinde las altas fortalezas