de naos por el mar Índico y extraño
por droga al puerto viene cada un año.
Aquestas naos los moros esperaban,
que, como grandes eran y famosas,
a las que su comercio salteaban
desharían con llamas polvorosas:
tanto en este socorro confiaban
que del Luso no quieren ya más cosas,
sino que tanto tiempo allí tardase
que la flota de Meca la saltease.