cuando con mayor grita al rey relatan

cómo ya nuestra armada se aprestaba:

las mujeres e hijos que se matan

de aquellos que van presos, donde estaba

el Samorín, se quejan ser perdidos

los padres de unos, de otras los maridos.

Envió los factores Lusitanos

con toda su hacienda libremente,

a pesar de los perros mahometanos,

porque el capitán suelte aquella gente.