Esto todo alcanzó por diligencia

del Monzaide fiel que lo procura,

el cual por la divina Providencia

a Cristo se volvió de su locura;

africano feliz, que la clemencia

divina lo sacó de niebla obscura

y lejos de su patria halló manera

con que a la patria suba verdadera.

De la costa apartándose, se acuesta

al peligroso mar vuelta la proa,