do de Buena Esperanza estaba puesta
la meta, más temida que Lioa:
llevan alegres nuevas y respuesta
de la parte oriental para Lisboa,
emprendiendo otra vez los duros miedos
del mar incierto, tímidos y ledos.
El llegar a su patria dulce y cara,
a sus caros penates y parientes,
el contar la derrota larga y rara,
los varios cielos, climas, tierras, gentes,