Mil generosos vemos por pastoras
rendir las señorías a mercedes,
y por bajos lacayos las señoras
presas las vieron ya vulcanias redes:
unos esperan las nocturnas horas,
otros suben tejados y paredes;
mas yo creo que de este amor indino
ha más culpa la madre que el menino.
Llegada al prado donde el hijo pruebe,
paran cisnes el carro mansamente;