mas Venus, que las rosas vence y nieve,

del carro en tierra salta diligente:

el flechero, que al cielo alto se atreve,

a recibirla sale al continente:

salen los cupidillos servidores

a recibir la diosa que es de amores.

Ella, porque no gaste el tiempo en vano,

teniendo el hijo en brazos confiada,

le dice: «Amado hijo en cuya mano

mi potestad y fuerza está fundada,