el fruto que de Persia vino bueno

y mejor se tornó en terruño ajeno.

La granada descubre la rosada

color, con que tu precio, rubí, pierdes:

en los ramos del olmo está abrazada

la vid con sus racimos rubios verdes;

y si quieres vivir, pera, cortada

del árbol, vivirás como te acuerdes

de entregarte a los daños que con picos

en ti pueden hacer los pajaricos.