se dieron a correr por las riberas:

huyen las ninfas por entre los ramos,

muy más industrïosas que ligeras;

poco a poco riendo, y gritos dando,

se dejan de los galgos ir cazando.

Los hilos de oro de una el viento lleva;

de otra, al correr, las faldas delicadas:

enciéndese el deseo que se ceba

en las carnes que allí le son mostradas:

una de industria cae, y de que se atreva,