pues siempre fué de damas mal pagado,

el cual tiene por firme presupuesto

ser con amores mal afortunado,

pero nunca ha perdido la esperanza

de poder en su hado haber mudanza:

Quiso aquí su ventura que corría

tras Efire, un ejemplo de belleza,

la cual más que las otras dar quería

caro lo que le dió naturaleza;

cansado de correr: «¡Ay me!, decía,