indigna hermosura de aspereza,
espera a quien te da del vivir palma:
lleva el cuerpo, pues llevas, ninfa, el alma.
»Todas de correr cansan, ninfa pura,
y cansadas se dan a su enemigo:
tú duras en huirme en la espesura.
¿Quién te dijo ser yo el que aquí te sigo?
Si te lo ha dicho ya aquella ventura
que en toda parte siempre anda conmigo,
no la creas, que yo, si la creía,